EL ARTE DE HABLAR EN PÚBLICO
Categoría: Artículos 29/1/2012
Tom Peters, experto en Marketing
Por: Carola Pozo Cortez
Aprender a hablar en público en forma exitosa es importante ya sea para conducir una pequeña empresa o grande o si la persona se dedica a brindar charlas motivacionales, seminarios, talleres y prácticas supervisadas.
Sea de una u otra forma las personas necesitan procesos de comunicación eficientes.
Las funciones cómo vender, persuadir, pedir, prometer, ofrecer, rechazar y convencer sólo pueden ser llevadas a cabo por medio de las habilidades oratorias.
¿Se hace o se nace?
Suele decirse que hablar en público es lo que la gente más teme, pero tarde o temprano habrá que estar parado frente a un grupo de gente acorde al trabajo que uno desempeña.
Saber hablar en público no es algo con lo que se nace. En la gran mayoría de los casos hay que aprender. Se trata más de una técnica que un don y no debe ser el privilegio de unos pocos ya que cualquier persona puede lograrlo, siempre y cuando así lo quiera.
¿Para qué sirve hablar bien en público?
El mundo empresario esta poblado de gente calificada, inteligente, con ideas innovadoras, pero, ¿logran expresarlas?. Todos saben lo que quieren decir, pero pocos saben cómo hacerlo. Los que lo logran son los que triunfan.
Comunicación
En el altamente competitivo mundo de los negocios, ya no es suficiente con tener un buen mensaje; hay que saber cuál es la mejor forma de transmitirlo. En este sentido, tanto las pequeñas empresas como los profesionales cuyo trabajo es la relación directa con las personas deben entrenar a sus profesionales en el primer caso, y prestarle mucha atención a este detalle en el segundo., para que puedan hablar con propiedad en cualquier tipo de reunión o presentación. La oratoria es una de las herramientas que más puede ser de utilidad.
Detalles como “la anticipación”, por ejemplo, es una técnica que permite responder anticipadamente las diferentes objeciones del interlocutor, permite valorar la escucha atenta para interpretar correctamente los gestos o el tono de voz. Además ofrece herramientas efectivas para reforzar los aspectos de la comunicación no verbal (mirada, gestos, presencia, voz, postura), y da pautas para manejar los imprevistos y a los “participantes difíciles” frente a públicos diversos.
Existen tres herramientas que son centrales para crear una buena relación con el público:
- El contacto ocular
- Decir sí sin que se note
- Sonreír de un modo tan sutil que el público lo sienta pero no lo vea.
Estas tres herramientas generan contacto entre público y orador y se manifiestan a través de los principios de sintonía e imitación. Los grandes oradores alcanzan el nivel superior de la empatía al hablar no sólo al intelecto de su público, sino también a sus emociones.
Es importante remarcar también, que existen dos niveles de lenguaje:
- El verbal (las palabras y la voz, tonos y matices)
- El no verbal (gestos y ademanes)
Los gestos y ademanes son los que tienen el más alto porcentaje de impacto en el interlocutor.
Una oratoria pobre puede hacer que el tema más interesante sea aburrido, mientras que una entrega excelente puede convertir un tópico árido en una charla entretenida.
En definitiva el éxito financiero depende un 15 % del conocimiento profesional y un 85% de la habilidad para expresar ideas, asumir el liderazgo y despertar el entusiasmo de las personas.
