EL NIÑO SORDO
Por: Carola Pozo Cortez
¿Qué es la audición?
La audición es la percepción de las ondas sonoras que se propagan por el espacio.
Estas ondas son captadas, en primer lugar, por nuestras orejas, que las transmiten por los conductos auditivos externos hasta que chocan con el tímpano, haciéndolo vibrar.
Estas vibraciones generan movimientos oscilantes en la cadena de huesecillos del oído medio (martillo, yunque y estribo), los que son conducidos hasta el perilinfa del caracol.
Aquí las ondas mueven los cilios de las células nerviosas del Órgano de Corti que, a su vez, estimulan las terminaciones nerviosas del nervio auditivo.
O sea, en el Órgano de Corti las vibraciones se transforman en impulsos nerviosos, los que son conducidos, finalmente, a la corteza cerebral, en donde se interpretan como sensaciones auditivas.
¿Qué es un decibel?
DECIBEL (dB): Es una unidad de medida que sirve para expresar la intensidad de los sonidos.
En ambiente se utiliza especialmente para medir el ruido a que están expuestos los seres humanos en la mayor parte de las comunidades urbanas, uno de los más graves y menos atendidos factores de contaminación de la sociedad actual.
Un ruido empieza a ser irritante a los 80 dB (un tren de carga o un camión pesado a 15 metros).
A los 130 dB es ya doloroso (despegue de un avión a reacción a unos 60 m, discoteca, bocina de un automóvil a un metro).
Capacidad auditiva
La audiometría tonal examina la vía aérea, se debe examinar los dos oídos por separado, el porcentaje de perdida de cada oído se se obtiene al hacer la media del porcentaje obtenido con las frecuencias 500, 1000, 2000 y 4000. El porcentaje de perdida combinada será la media de los dos oído.
Frecuencias 500 1000 2000 4000 Media
OI 25% 40% 45% 50% 25+40+45+50 = 160 : 4 = 40% perdida OI
OD 25% 60% 60% 70% 30+ 60+60+70 = 220 : 4 = 55% perdida OD
El porcentaje de perdida combinada será la media de los dos oídos 40+55 = 95 : 2 = 47,5.
Sabías que:
A la distancia de un metro, la voz normalmente tiene una intensidad de 55 a 60 decibelios, de modo que si la sordera, en el mejor oído, es de 60 decibelios, en esas frecuencias la persona tendrá frecuentes problemas parea entender el lenguaje.
Si la pérdida es entre 70 y 90 decibelios, el niño podrá, con dificultades, entender el habla a gritos o muy amplificada.
Con una pérdida de más de 90 decibelios, el niño no entenderá el habla ni amplificándola.
El niño sordo
Cuando un niño se encuentra ya en edad de sus primeros balbuceos, cuando va repitiendo lo que escucha, etc. se debe tener en cuenta el desarrollo del lenguaje oral que son capaces de realizar.
Por ejemplo, un bebé sordo, hasta los 5 meses, tendrá capacidad temprana para vocalizar tanto como un bebé oyente. La diferencia se produce a medida que estos van desarrollándose cronológicamente.
El desarrollo del lenguaje oral de los niños sordos es muy lenta, pero siempre va a depender del grado de problema auditivo que este sufra.
La pérdida auditiva
La pérdida auditiva puede producirse a diferentes edades, por lo tanto, se deben considerar diferentes aspectos a la hora de analizar esta deficiencia.
- Si un niño tiene una pérdida auditiva después de los 2 o 3 años, obviamente podrá desarrollar un lenguaje comunicativo mucho mejor que un niño que nació sordo, debido a que éste deberá necesariamente aprender, para comunicarse, un lenguaje que nunca oyó.
Actitud de los padres
Existen 3 tipos de actitudes que demuestran los padres ante un problema de sordera de sus niños:
- Padres sobreprotectores
El padre sobreprotector, en cierta medida, impide un adecuado desarrollo del niño relacionado con su capacidad de comunicación.
- Padres conscientes del problema
Los padres que asimilan el problema del niño, será educado en un ambiente donde éste sea estimulado a manejarse con autonomía de tal manera que pueda relacionarse con otros chicos de su edad y desenvolverse con naturalidad.
- Padres oyentes
Les es difícil aceptar que su niño es diferente y en muchos casos, al negar a aceptarlo, cierran esa posibilidad, negándole inconscientemente al niño el derecho de tener una buena calidad de vida asistida.
- Padres sordos
Estos generalmente se dan cuenta y aceptan fácilmente la dificultad que su niño presenta, lo comprenden mejor, pero sobre todo, al ya manejar con desenvoltura el lenguaje de signos pueden comunicarse con mayor facilidad acompañando su desarrollo con la enseñanza propia de este sistema de comunicación.
En cambio un niño sordo de padres oyentes obviamente tendrá mayores dificultades para asimilar un lenguaje adecuado de comunicación.
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