DESARROLLO AFECTIVO EN EL NIÑO
Categoría: Padres 5/10/11
Por: Carola Pozo Cortez
Existe una estrecha relación entre la dominancia lateral, es decir el predominio funcional de un lado del cuerpo sobre el otro, el esquema corporal del espacio y tiempo, o sea, la construcción dinámica de la realidad y el desarrollo afectivo.
Las experiencias infantiles, el clima en que se vivencian, están asociados a placer, a dolor, a prohibiciones, a castigos, a premios. Las figuras parentales, asimismo, son vividas intensamente en el plano afectivo y sus actitudes pueden determinar lo que se denomina “comportamientos complementarios”.
Para que el niño logre realmente la estabilización del universo vivido, debe vivenciar paralelamente una cierta estabilización de valores, para ello se toman como base cuatro elementos fundamentales:
1) En el plano afectivo
El niño necesita habituarse a una vida estable que sea concordante con sus actos y las actitudes de sus padres. Sería peligroso que se produzcan interpretaciones contrarias, fruto precisamente de actitudes parentales contradictorias.
2) Estabilidad de límites
Debe existir continuidad y congreuencia en el establecimiento de normas, prohibiciones, gratificaciones, permisos, etc.
3) El espacio de vida
Es importante que el niño tenga un espacio vital en el que se pueda mover libremente, sin excesos de barreras y prohibiciones.
4) Los roles parentales
El universo del niño es el espacio familiar y su ambiente afectivo, es el resultado de la coherencia de las actitudes de ambos padres. Cabe resaltar entonces estos roles:
- La figura paterna deberá representar la acción, la confianza, el mundo exterior – descubierto y conquistado por él - , la responsabilidad y a veces la autoridad.
- La figura materna generará seguridad, cariño, bienestar, bondad, comprensión, dulzura, etc.
La estabilización de estos roles y su diferenciación, son dos factores fundamentales en la orientación del universo vivido.
Aclarando más este concepto podemos afirmar que es el problema afectivo el que provoca la apertura de todo un abanico de dificultades de aprendizaje. Existen trastornos afectivos que son secuelas de la dislexia; y otros, primarios, que son la causa. Entre ellos hay que destacar los problemas afectivos que se presenta al ingresar el niño a la escuela; pero es preciso también analizar aquellos trastornos anteriores, constitutivos de la personalidad del niño; en este contexto se comprende que la dislexia es un síntoma, esto es, un compromiso entre las tendencias profundas y las exigencias del mundo exterior del mundo de los adultos.
