EL JUEGO DE LA FAMILIA
Por: Carola Pozo Cortez
La vida es drama, El drama, así lo significa el origen de la palabra en griego, es actuación. Actuamos, coactuamos, antiactuamos.
A veces somos, en la escena - en la casa, en la calle, en la oficina - protagonistas -, es decir los primeros en la escena, los que sobresalen; otras veces somos co-protagonistas, opositores.
A diferencia del teatro clásico donde los sujetos son máscaras casi definitivas, definitivamente buenos o malos o viciosos o simpáticos o mentirosos o avaros, en la vida real, en el teatro nuestro de cada día, vamos cambiando de máscaras según el momento y la ocasión. Son los roles que asumimos por un instante, para modificarlos luego.
Vengo a casa y me siento a comer. La sopa está fría.
-La sopa está fría. Es mi rol de acusador, de perseguidor.
Mi esposa asume el rol de víctima:
-Lo lamentoo, es que... -se justifica, toda culposa ella, pobrecita. Después se recompone, mientra hacemos el correspondiente ruido de la sopa fría.
-Decime una cosa, ¿y por qué viniste hoy más tarde que nunca? - ¿Qué? - me defiendo yo
Ahora ella es perseguidora y yo víctima. Un juego, ¿entienden? Cómo no lo van a entender si constantemente lo practicamos todos, y veinticuatro horas al día.
Aparece el nene. Ve que tenemos las caras largas y que hay tensión en el ambiente. Se sienta a comer.
-Rica sopa -dice, para salvar a su madre. Silencio. Madre agradecida, ojitos refulgentes.
-Gracias por haberme ayudado ayer, papá, en la composición. Me fue bárbaro en el colegio. Papá reconfortado. Todos contentos. Nene salvador.
Hemos visto pues, la posibilidad de tres roles en el psicodrama de nuestro hogar cotidiano: - perseguidor - víctima - salvador
Son transacciones entre nosoros. Te doy, me das, intercambiamos. Por eso a la psicología que practica este enfoque de análisis se la llama transaccional.
Aquí va un ejemplo de estas trasacciones, tomado de James y Jongeward (Nacidos para triunfar)
La madre, el padre, el nene intercambian roles teatrales
El hijo (Perseguidor) - Sabés que no me gusta el color azul. ¿Por qué me compraste una camisa de color azul, mama?
La madre ( víctima): -Nunca está contento con lo que hago.
El padre (Salvador de la madre, Perseguidor del hijo) ¡Vamos, vamos, basta! Qué es eso de gritarle a tu madre, ¿eh? ¡Te vas a tu pieza y te dejás de molestar!
El hijo (Víctima): -Siempre es lo mismo. ¡Me dicen que diga lo que pienso y cuando lo hago me lo reprochan!
La madre (Salvadora del hijo): - Vamos, no te pongas así, no es para tanto, no vamos a matarnos por una camisa. (Lo a caricia y le da besitos en la nuca.)
El nene sonríe. Ganó la partida.
La madre se dirige luego a su esposo: ahora es Perseguidora.
La madre: -No hay que ser tan severo con el chico, a veces te pasas de revoluciones, después de todo no fue nada grave.,.. El la mira, atónito.
El padre (Víctima) -Pero, querida, yo sólo quería ayudarte y ahora resulta que el culpable soy yo.
El hijo (Salvador de ambos): -Mamá, papá está cansado vuelve del trabajo, y vos estás algo nerviosa por el día que tuviste así que hagamos todos las paces y vamos a ver tele que dan "El Chapulín Colorado".
Los distintos papeles que cada uno representa
Dicen los autores James y Jongeward:
"De cuando en cuando, cada persona representa los papeles de Perseguidor, Salvador o Víctima. Sin embargo, cada persona tiende a enfrentarse con la vida y a jugar sus juegos más frecuentemente desde un rol favorito. El que representa no siempre está claro para el actor que puede actuar de una forma y sentir de otra. Por ejemplo, no es infrecuente el que una persona que se siente Víctima esté en realidad persiguiendo a los que la rodean. A menudo el cambio de roles origina el drama".
"Cuando marido y mujer buscan consejo matrimonial, cada uno de ellos se considera una Víctima que sufre la persecución de su cónyuge. Su expectativa puede ser la de que el terapeuta participe en su juego en el rol de Salvador, en vez de efectuar un rescate real".
Moraleja 1: Puedes acudir a otros para que te ayuden, pero en cuanto a salvalción debes salvarte tú misma, tú mismo.
Moraleja 2: Ni tú misma ni tú mismo. Entre nosotros.
Moraleja 3:No hay que salvarse. Hay que ser con limpieza y honestidad y no jugar a hacer teatro.
La vida es teatro. Calderón lo afirmaba; Shakespeare lo expresaba asi:
" Todo el mundo es un escenarioy todos los homres y mujeres solo actores, ellos tienen sus salidas y sus entradas;cada hombre
en su tiempo representa muchos papeles".
Pero uno es el teatro de la vida y otro el teatro premeditado como teatro que solamente quiere ganar posiciones, superioridades, partidas miserables como la lucha ante una camisa azul.
Eso hay que aprender, aprender y enseñar. Un malhumor auténtico, profundo, puede ser más educativo que una sonrisa embalsamada en la teatralidad del momento.
Sólo lo auténtico vale, sólo lo auténtico nos humaniza, sólo lo auténtico educa y transmite valores.
Fuente: Jaime Barylko "Los hijos y los límites"
Tus Comentarios Son Importantes...y si tienes dudas o alguna pregunta, no dejes de escribirnos