LOS JUEGOS DIDACTICOS EN LA VIDA DE NUESTROS HIJOS
Categoría: Para Padres
Juegos electrónicos
Por: Carola Pozo Cortez
La ciencia y la didáctica comandan nuestros actos. ¿Qué quiero decir con esto? Simplemente que nosotros, los padres, intentamos cubrir todos los espacios de la vida de nuestros hijos, por su bien, claro esta.
Y las escuelas no se quedan atrás, ellas también necesitan, mas que querer, estar al día. Deben ser modernas con toda la aparatología ultra moderna y futurista.
Por ejemplo sino tuviera video, no podría considerarme, dicen, buena persona y si no domino computación seré tildada como la analfabeta del futuro.
Quiero decir con esto que, en la sociedad actual, estos son los ídolos vigentes. La sociedad actual nos autoriza toda la libertad; siempre y cuando no pongamos en duda sus postulados más corrientes.
La sociedad actual nos ordena qué juego es bueno y cuál malo. Las normas vigentes postulan que los cuentos estén desprovistos de todo dramatismo, competitividad y agresividad, en cambio si deben estar llenos de afectividad.
¡Por Dios! Que los chicos no sean abandonados a su arbitrio y que se animen a jugar con cualquier cosa y sin ningún sentido. De ninguna manera: ellos deben ser guiados con juegos educativos, didácticos, para el desarrollo pleno de su sensibilidad y creatividad.
Hoy, en atención a los intereses del niño, se amplían los planes de estudio introduciendo en ellos planes evasores que antes no estaban en la escuela.
Se incorpora el estudio de la novela contemporánea, las películas y las escuelas que están mas a la moda, incorporan la televisión y las tiras cómicas.
Programas por todas partes. Objetivos, evaluaciones, metodologías. No hay refugio. Se debe motivar. Producir vivencias. Exceso de amor, exceso de preocupación, exceso de pedagogismo. ¡Es asfixiante!
La sociedad pareciera que intenta buscar en forma desesperada la cura a los efectos nocivos que la misma sociedad promueve en su sistema de vida que es violencia, contradicción ética, masificación, agresión, desestabilización, gregarización.
En aras de la democracia, de la libertad de expresión, de que cada uno sea uno mismo, surgen frases hechas como:
- No a la información, sí a la formación
- Que elijan solos
- Aprender a aprender
- Afecto, esperanza, amistad
Tanto repetir estos conceptos creemos que pensamos lo que decimos: “Aprender a pensar”, pero lo repetimos, o sea, no pensamos.
Nuestros hijos, a nuestro pesar, crecen en estos cercos, en estos límites de frases hechas, de pedagogía estéril, de espacios personales totalmente cubiertos por los otros que los quieren hacer libres y felices.
Dadas como están las cosas, ya ni jugar pueden, me refiero a inventarse sus juegos, sus escobas de brujas o de navegantes del espacio o de caballitos.
Hoy inclusive los personajes bíblicos se incorporan a los jueguitos electrónicos, en el entendido que los niños se criarán más dulces y mas religiosos.
John Passmore concluye:
“En su búsqueda de un juego sin contaminaciones, el niño se ve obligado a una violencia consumidora de drogas”.
Es aterrador. Comprendo que “drogas” no alude exclusivamente a alucinógenos, sino a toda suerte de evasión brutal y autoagresiva, que es un tema que nos convoca a la meditación.
Fuente: Jaime Barylko, El miedo a los Hijos