LA VERDAD, TODA LA VERDAD

Categoría: Para Padres 4/7/2011

A los hijos hay que decirles la verdad. Se les dice la verdad. Sí. ¿pero qué verdad y acerca de qué?

 

Les contamos, por ejemplo, cómo se inició el mundo. Les hacemos saber que la historia bíblica es un mito y que la verdad es otra, la científica, y esta dice que el mundo nació del Big Bang, una gran explosión que luego fue dando lugar a la conglomeración de cierta materia de la que se hizo nuestro mundo, donde germino la vida, que dio lugar a los vegetales y luego a los animales, que nacieron en el agua, que luego se transportaron a la tierra y las aletas se hicieron alas y los peces se tornaron aves y después de muchos cambios llamados evolución aparecieron unos monos grandotes que un día se hicieron inteligentes y se fueron transformando en nosotros que somos los hombres, el punto más alto de la evolución.

 

Este es el cuento que contamos en lugar del otro cuento, al otro le llamamos cuento y a este le decimos verdad, ciencia.

 

Hay un test que se le hace a un chico de 7 años:

 

Entrevistador: “¿Cómo fue el origen de la vida?”

 

Niño: “Qué quiere decir origen?

 

- El principio de la vida

 

- ¿Qué había, me queres preguntar?

 

- Sí.

 

Y el niño empieza a explicar lo que comprendió sobre la Teoria del Big Bang y la fé religiosa sobre la creación del hombre:

 

- Y, al principio había tierra y cielo y en la tierra había mucho lío, estaba todo muy desordenado

- ¿Qué es lo que estaba muy desordenado?

- Todo, la Tierra estaba muy caliente, tenía que enfriarse, tan caliente que no se podía caminar.

- ¿Quién no podía caminar?

- Las personas y los animales.

- ¿Y de dónde salieron esas personas y animales?

- Algunas personas salieron de los simios y otras de Adán y Eva.

- ¿Qué son los simios?

- Son como los orangutanes

- ¿Y cómo una persona puede salir de un orangután?

- Y, al principio se parecen más a los orangutanes y después se van pareciendo más a las personas, cuando caminan en dos piernas, ya son personas.

- ¿Y por qué algunas personas salieron de Adán y Eva?

- Porque se casaron y tuvieron muchos hijos

- ¿Y los animales de donde salieron?

- La maestra dice que del agua, como los dinosaurios pero ahora se achicaron y a algunos dinosaurios les salieron alas y otros viven en las piedras.

- ¿Y el desorden que había en la Tierra ya se arreglo?

- Sí porque Dios puso orden

- ¿Qué hizo para poner orden?

- Se enojó, mandó mucha lluvia, todos tuvieron que entrar en un barco, los malos se murieron y la Tierra se enfrió.

- ¿Quién es Dios?

- Un señor que no se ve, ni se toca y tampoco se lo puede dibujar.

- ¿Y cómo nació Dios?

- Dios está de antes

- ¿De antes de que?

- De que se creara la Argentina

- ¿Todo esto que me contaste pasó en la Argentina?

- Claro

 

(Tomado de J. A. Castorina y otros, Psicología Genética, Ed. Miño y Dávila, Bs. As., 1986; págs. 87-88)

 

El niño del test es sumamente coherente. Escuchó dos cuentos y, como no pueden contradecirse, los ensambló en una unidad. Le parece perfectamente racional que Dios exista, que haya existido siempre y haya ordenado el Big Bang y apareciera para dilucidar distintos problemas y resolverlos. ¿Dónde? En la Argentina, por supuesto.

¿Qué verdad es ésta, la científica, que se transforma en cuento?

 

La verdad es para el que la sabe. El que toma una verdad y la repite la esta contando y la cuenta a otro para que el otro la repita.

 

Está narrando algo. El mismo, el narrador padre, madre o maestro o tía, no sabe esa verdad: la tiene por aceptada, por consagrada, y en consecuencia adhiere a ella como a dogma. Sabe que es verdad, pero no la entiende científicamente hablando.

 

Quiso el narrador, el educador, zafarse del dogma religioso y recayó en el: otro dogma, el cuento del Big Bang. Un cuento por otro.

 

La ironía es evidente.

 

Repetir no es respetar la verdad, es ser un autómata.

 

El niño del test elabora los cuentos. Para él todo es cuento. A su edad la vida es cuento, la experiencia es cuento, la sensibilidad es cuento.

 

El alimento de nuestros hijos, en su primera infancia, no puede ser sino cuentos. Lentamente va avanzando la mente hacia la abstracción de la ciencia y para ello necesita crecer hacia lo objetivo que es, precisamente, el reconocimiento de un mundo que tiene existencia propia e independiente fuera del sujeto.

 

Fuente: El miedo a los hijos, Jaime Barilko

 

 

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