AUSENCIA DE AFECTO

 Por:  Carola Pozo Cortez

 

Un estudio sugiere que el cariño y cuidado en la infancia es vital para la formación de patrones cerebrales asociados con el manejo del estrés y la formación de vínculos sociales.

 

Se comparó el desarrollo psicológico de niños que crecieron con sus familias biológicas, contrastando con el de niños criados en orfanatos.

 

Los científicos descubrieron que los niños criados en orfanatos tenían niveles menores de 2 hormonas que se cree están relacionadas con la formación de relaciones sociales, aun sabiendo que luego, estos niños, habían sido adoptados por familias estables.

 

Otros estudios también sostienen que una elevada permisividad, educación sin normas y una mayor falta de amor en las relaciones familiares favorecían la agresividad de los niños tanto en el hogar como en la escuela.

 

Una educación sin normas y límites demuestra cierto abandono por parte de los padres.

 

El hogar sin amor ni apoyo especialmente por parte de la madre combinado con la permisividad social existente conduce a una mayor agresividad y conducta antisocial, por lo tanto, lograr un equilibrio en las relaciones: padres-hijos, conllevará un mejor clima de convivencia.

 

Los hechos demuestran los estudios comentados más arriba. Un niño que crece en un ambiente de violencia percibirá patrones de conducta similares, ya que, como dijimos en otros artículos, se educa con el ejemplo, y ante la ausencia de afecto, ese niño pondrá en práctica aquello que percibió o recibió en el hogar.

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